lunes 30 de marzo de 2009

Pablo Neruda 1904-1973




Mi alma es un carrusel vacío en el crepúsculo

Pablo Neruda (seudónimo de Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto) nació en Parral el 12 de julio de 1904. Hijo de José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario, y de Rosa Basoalto Opazo, maestra de escuela fallecida pocos después del nacimiento de Ricardo Eliezer Neftalí. En 1906 la familia se trasladó a Temuco, donde su padre contrajo matrimonio con Trinidad Candia Marverde, a quien el poeta menciona en diversos textos como en Confieso que he vivido y Memorial de Isla Negra con el nombre de “Mamadre”.

El joven Neruda, realizó sus estudios en el liceo de hombres de Temuco y publicó sus primeros poemas en el periódico La Mañana; también en Temuco, escribió gran parte de los trabajos, que pasarían a integrar su primer libro de poemas: Crepusculario. En 1919, obtuvo el tercer premio en los Juegos Florales del Maule, con su poema “Comunión ideal”.

En 1921 se radicó en Santiago y estudió pedagogía en francés en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Participó en el concurso organizado por la Federación de Estudiantes de Chile, en el marco de la Fiesta de la primavera con su poema “La canción de la fiesta” y logra el primer premio. También participó activamente de la bohemia de su época, con poetas e intelectuales como Tomás Lago, Alberto Rojas Jiménez, Juvencio Valle y Romeo Murga, entre tantos otros. En 1923 publicó Crepusculario, poemario que fue celebrado por críticos y escritores como Alone, Raúl Silva Castro y Pedro Prado. Al año siguiente apareció bajo el sello de la Editorial Nascimento Veinte poemas de amor y una canción desesperada, texto clave, que introduce un erotismo más vital en la poesía amorosa chilena.

Posteriormente, su obra manifestó un propósito de renovación formal de intención vanguardista en tres breves libros publicados en 1926: El habitante y su esperanza (su única novela); Anillos, obra publicada en colaboración con Tomás Lago, y Tentativa del hombre infinito. En 1927 comenzó su carrera diplomática cuando fue nombrado cónsul en Rangoon, Birmania. En 1935 Manuel Altolaguirre le entregó la dirección de la revista Caballo verde para la poesía, en la que fue compañero de prácticamente todos los poetas españoles de la Generación Literaria de 1927. Ese mismo año apareció la edición madrileña de su libro clave: Residencia en la tierra.

En 1936, estalló la guerra civil española, fue asesinado su amigo, Federico García Lorca, y Neruda fue destituido de su cargo consular. Impactado por los horrores de la guerra y la muerte de sus compañeros, escribió España en el corazón, que fue publicado en España en 1937 y en Chile en 1938. En 1939 fue nombrado cónsul de emigración española con sede en París y entre abril y julio realizó las gestiones a favor de los refugiados españoles, logrando embarcar a un significativo número de ellos en el barco Winnipeg, que llegó a Valparaíso, Chile, a fines del mismo año. En esa misma época conoció a Delia Del Carril.

En mayo de 1945 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. En 1950 publicó en México Canto General, texto en el que su poesía adopta una intención social, ética y política; un manifiesto afán de poetizar la historia y la identidad de América. "Alturas de Macchu Picchu" es, en este sentido, una de las más altas cumbres de la poesía latinoamericana y universal.

En 1952 publicó Los versos del capitán y en 1954 Las uvas y el viento y Odas elementales. En 1958 apareció Estravagario. Con este último y sus tres libros de Odas elementales introdujo un nuevo giro en su poesía, incorporando un lenguaje coloquial para poetizar el mundo cotidiano, donde adquieren estatus poético objetos y otros elementos del diario vivir. Con estas obras, la poesía de Neruda abarca un amplio espectro textual, desde una poesía que incorpora tanto la obsesión existencial de la muerte, la experimentación vanguardista, el sentido de lo absurdo, la metafísica, la indagación en lo telúrico, el canto a la geografía de su país, el monumental intento de poetizar el continente americano, la poesía de compromiso político y también su mirada a lo cotidiano y los aspectos lúdicos de la escritura; lo que le vale un reconocimiento unánime como una de las grandes voces de la poesía mundial del siglo XX.

En 1965 se le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. En octubre de 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura, motivo por el cual la Universidad de Chile publicó un número especial de sus Anales de la Universidad de Chile de enero-diciembre de 1971, con importantes estudios dedicados al poeta. El 23 de septiembre de 1973, Pablo Neruda murió en la Clínica Santa María de Santiago. Póstumamente, en 1974, se publicaron sus memorias con el título Confieso que he vivido.

Cabe destacar también su vinculación con numerosos artistas plásticos nacionales, quienes hicieron un importante aporte al ilustrar sus obras. Entre ellos: Mario Toral, cuya amistad con Neruda dio lugar a premiadas ilustraciones para Alturas de Machu Picchu y Veinte Poemas de Amor; Santos Chávez, quien ilustró el primer libro de Pablo Neruda traducido a la lengua mapuche por el poeta Elicura Chihuailaf titulado Todos los Cantos. Ti Kom Ul; y José Venturelli, autor de los grabados para Canto General.

Todo el despliegue social y lírico de su personalidad y obra, han hecho de Pablo Neruda uno de los más importantes poetas de América Latina, como lo afirma Octavio Paz en Los hijos del limo, al considerarlo como uno de los cuatro fundadores de la poesía hispanoamericana actual.

Con motivo del centenario del nacimiento del poeta, el archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional de Chile, montó la exposición Las vidas del poeta.








textos y fotografías sacadas de memoria chilena

domingo 8 de febrero de 2009

María Isabel Peralta 1904-1926




María Isabe Peralta Rodríguez, nació el 20 de noviembre de 1904 en Paihuano, a 28 km de Vicuña. Era la menor de siete hermanos. Poetisa de vida breve y trágica. Toda su existencia la pasó al lado de su madre paralítica. Sus estudios de Humanidades los realizó en el Liceo de Coquimbo, siendo directora doña Victoria Barrios de Alvarez, excelente poetisa. Terminó sus estudios en La Serena. Fue premiada en los Juegos Florales de Coquimbo. Sus poemas fueron publicados en "La Alianza" de Vicuña y en los diarios de Coquimbo y La Serena. A fines de 1925, decide viajar a Concepción, al sur de Chile. Seis meses más tarde su salud se deteriora y en los primeros días de junio, se hospitaliza para operarse de apendicitis. Una peritonitis se la llevó a la tumba el 19 de junio de 1926.
Todos los amigos de la provincia, que la querían de verdad, reunieron los versos dispersos en diarios, en revistas o en cuadernos de compañeras, agregaron el prólogo de Gabriela Mistral y solamente después de ocho años, juntaron los fondos para publicar "Caravana parda" en 1933. El artífice de todo fue, indudablemente; Munizaga Iribarren (Miguel).


Caravana parda

Se vierten los acasos
como una vena rota en los ribazos
y manchan hast el campo de la nieve
pero mi extraño mal que nadie encuentra
ha de irse, Señor, por la ancha puerta
que abre la trizadura de las sienes.
Y tú has de perdonarme
y el signo de tu amor habrás de darme:
que me sepa acogida en tu regazo.
Enferma, enferma, enfema ¡siempre enferma!
perdóname, señor, deja que duerma.
¡Cierra mis ojos turbios de cansancio!
El ala de vampiro
de la noche, que envuelve los martirios,
tú la doblas, Señor, con mano buena;
pero si el ala inmensa tanto tarda
en cobijar mi caravana parda
ha de hallar sola la escondida tienda.


Nunca

Nunca hallé el camino
la buena mano amada;
la busqué por las sendas florecidas
y la esteril llanada.
Nunca la voz que trina
me acaricio el alma;
la voz que llorea, donde mi cortijo
trémula y amarga.
Buena mano de hermano
que a mis labios sedientos,
vino de amor escancie.
Tibia y segura mano
que ha de empuñar un día
los remos de mi nave.


Unción

Leve malla sutil, el embeleso,
cercaba el aletear de las palabras.

Se buscaron las manos
como palomas blancas y sin nido.

La quietud, como un opio,
nos embriagó las almas,
los ojos y el latido.

Se buscaron los labios
y la unión se hizo lirio.

Fue la quietud y el beso de los astros
¡Y fue tu amor y el mio!


La primavera canta

La primavera canta, Amado,
canta en las rosas y en los lirios,
todo parece una guirnalda
que hubiera el mismo Dios tejido.

Canta en la escarcha milagrosa
de los almendros florecidos;
canta en las copas ondulantes
de los abetos y los pinos.

La primavera canta, Amado,
canta en tus labios y en los mios...
bésame... y queden de tu beso
como maravillados los caminos.


Me ha besado en la boca

Hosana, Hosana, Hosana...

¡Me ha besado en la boca!
¿Lo sabéis lirio hecho de cristales de nieve?
¿Lo sabéis, mariposa?

Pués habéis de saberlo
y hallaréis, amargadas
las mieles que atesoras,
cuando sepáis del albo
beso que dio en mi boca.

Hosana, Hosana, Hosana...
de panal y blancura
se desfloraron rosas,
y me sentí más buena ,
y me sentí más pura
al besarme en la boca...

Hosana, Hosana, Hosana...
por el don de esa hora.
Me ha besado:
¡Me ha besado en la boca!


Otoño

¿Recuerdas?
En tus ojos mis ojos.
con la larga mirada entristecida.

Toda quietud... El Aire
ungido del aroma de las lilas.
En tu mano mi mano estremecida.

Era tarde de Otoño,
tarde pálida
con su toca de leves gasas lilas.

¿La recuerdas? Lejana
como una pobre novia dolorida.
¡Y era Otoño en tu alma y en la mía!


La barca

La barca, la barca negra...
De plomo el mar.
Los forzados sollozan:
¡Esta condena
no ha de acabar!

La.barca, la barca negra...
De ágata el mar.
Los forzados aúllan,
crujen los remos,
solloza el mar...

La barca, la barca negra...
De ébano el mar.

Los mástiles rechinan...
¡La barca negra se va a acabar!

La barca, la barca negra...
se hunde en el mar;
los galeotos cantan,
rompen amarras...
¡Bendito el mar!

La barca, la barca negra
no está en el mar
ni están los galeotes
ni las cadenas...
¡Bendito el mar!


Cantar

Duéleme el cantar, si canto,
duéleme el reir, si rio.
Madre, porque sufro tanto
que hasta el zumo que se exprime
en mi lagar es amargo.

La herida, recién abierta ,
y la ya cicatrizada
que teñida está de rojo,
parece también que sangra.
Me duelen, Madre, me duelen...
¡Estoy toda lacerada!

No hay bálsamo para mis llagas
ni palabras de milagro.
Ha írseme la vida
como el perfume del vaso.
Madre, se me va el perfume...
¡Y ni sabrán que he pasado!


Ancla

¿Si nunca has de venir
por qué te espero,
por qué un día me visto de alegría
y otro día de negro?

¿Por qué en la rueca de oro
de mí castillo viejo y hechizado
tejo y tejo mi malla de esperanzas,
si nunca te aprisiono
entre las redes de sus hebras blancas?

Si nunca has de venir
¿por qué te espero?
¿Por qué el Mago me dijo que vendrías
del corazón, por el camino nuevo?


Corre el tren

Corre el tren. Las manos
de los postes devanan
la madeja de alambres telefónicos.

Corre, corre convulso. Sopla.
Se le tuercen los miembros
y le crujen los huesos,
como a un loco.
Las hebras grises, largas, largas.
Gris y largo, muy largo mi cansancio.

Corre el tren. La madeja
sube y baja, nunca termina,
nunca. Los párpados se cansan.

Como las gentes, se copian los paisajes,
siempre los mismos, siempre,
como acuarelas desteñidas van dentro.
Me dañan.
¡Tuerza el tren la carrera,
tuerza el tren la carrera!


Bájame los párpados

Bájame los párpados
que no vea nada;
la estrella va dentro
dentro de 1a mirada.

Átame las manos
que no palpo nada;
vacío, vacío, vacío...
¡Ciega mi esperanzas!

Bájame los párpados
átame las manos...
¡Qué se suelte el alma
como un pájaro!


Muerte

¿Quién dijo, Muerte, que era luto y sueño?
¿Qué sueño incierto?, ¿qué pavor de alas
que se remontan por el hielo inmenso?
Ni saben los poetas por qué parlan,
ni saben por qué tiemblan
ni saben por qué aman.

Eres cisterna hendida de agua fresca
que sacia esta sed de eternidades
quemadora, que riega
y socarra la carne macerada;
repaso que acomoda
mullido lecho al sueño sin mañana.

Eres más madre, Muerte, que las madres
ellas dan sus capullos al torrente,
tú acojes sus despojos y los guardas;
acunan ellas nuestros días leves
de frágiles libélulas errantes;
tú chuecas el regazo eternamente.


La tumba abandonada

Junto a la humilde cruz de mi sepulcro
siembra rosas, hermano,
que ellas perfumen su rincón oscuro...
¡Ya todas sus espinas me clavaron!

Rosas rojas, violentas,
y también rosas blancas...

Daré albor a tu estuche de seda
con la nieve de mi alma,
y rojez con mi sangre a sus corolas
de encendido escarlata...

¡Y cubrirán dos símbolos de vida
su silencio de tumba abandonada!


[¡Como he soñado con tu brazo...]

¡Cómo he soñado con tu brazo
que me estrechara como a un niño;
las noches torvas me despiertan,
buscando el tuyo junto al mío!

¡Cómo he soñado con tu brazo
que me adurmíera como a un niño,
cuando se mojan. las almohadas
en el caudal de mi martirío!

¡Cómo he soñado con tu brazo
que fuera cuna a mi cansancio
y al peso enorme de mis sienes!

¡Cómo he soñado con tu brazo
que fuerte y suave me ciñera
cuando me vaya para siempre!

esta información fue tomada de la página: http://www.angelfire.com/nj/poesia/poereg/miperalta.html

Manuel Gandarillas 1904-?

Su poesía es simple como un árbol. Enraizado en la tierra chilena, canta motivos vernáculos o bien temas históricos o del folklore. Es sencillo, armonioso y vital. Periodista de vocación, Gandarillas, con apostura de hidalgo español, ha hecho un paréntesis en la vida de la noticia, para dar testimonio de la creación del poeta que en él vive vigorosamente.
No ambiciona nombradía y es, en último término, un cantor de la belleza de nuestro paisaje, intérprete de ciertos hechos históricos, rapsoda que coge su guitarra para dar la tonada y el romance.
Nuestro ambiente colonial, la vida del campo chileno, la sortija, el amor y la guitarra están en la voz de éste poeta que deleita con la gracia de su verso tan simple como el trigo recién nacido.

Obra: Rumor del tiempo.


Muerte del General Carrera

Cajas de luto en Mendoza,
murió el General Carrera...
Llorando van por el cielo
un húsar de calaveras,
dragones de terciopelo,
infantes de Yerbas Buenas.

Negro patíbulo, negro.
Bronce y laurel, Carrera,
altiva flor de desgracia,
montón de tierra chilena;
besó a la muerte en la cara
como a una niña morena...

Ocho copihues de sangre
le dieron los fusileros...
Los recibió con pie firme,
el recio perfil, sereno;
un bravo puma de Chile,
tendido en suelo extranjero.

Alto en la muerte, más alto
que la blanca cordillera,
cortaron con un cuchillo
la cabeza de Carrera
y en la torre del cabildo
la pusieron por bandera.

Y en la torre del cabildo,
del cabildo de Mendoza,
la cabeza de Carrera
dormía almohadas de gloria,
de sangre, de fuego y cera:
¡Silencio de Cantimploras!

En un caballo celeste,
se fue el General Carrera...
Lo escoltaban por el cielo,
un húsar de calaveras, dragones de terciopelo,
¡infantes de Yerbas Buenas...!


El Aire
(Baile de antaño, para Margot Loyola)
(1815-1818)


Eres la espuma del cristal y el viento,
tienes el puro corazón del alba,
el pajareo tornasol del aire
y la cadencia y el vaivén del agua.

¡Oh, baile hallado por Margot Loyola
tras el azogue de un distante espejo,
en un bargueño herido por la herrumbre,
entre cintas mojadas de recuerdos.

Cofre que guarda aquel cariño antiguo
con que en Chile se amaron los abuelos
—pasan penando por el Calicanto
dramas de brumas y de terciopelo.—

La tolvanera de tu historia evoca
los rostros en las horas diluidos,
fantasmas dulces y salones solos ,
lunas deshechas en raíz de olvido.

Se quiebran los compases en suspiros
y empieza en tu cintura el día muero...
Aguaceros de amor en Recoleta...
¡Ay estos aires que me danza el tiempo!
Nocturno cascabel de los adioses,
pañuelo azul de lágrima distante;
mansedumbre ojival de la colonia
derramada en el fondo de la tarde.

¡Rumor de colibrí en la Cañadilla!
Es el amor que vuelve del olvido.
Este baile de Chile se deshoja
en diez vihuelas de cristal herido.



Esta información fue tomada de la antología de Carlos René Correa “poetas chilenos del siglo XX” Tomo I, Zig-Zag, Santiago 1972

Reginaldo Vásquez 1903-?

Un solo libro. El Querido Animal, muestra la creación de Reginaldo Vásquez, solitario, habitante de su yo, que en hora provecta llega al mundo de la poesía.
Penetra en zonas humanas, totalmente terrenas, casi sin esperanzas. Azota su canto contra el muro de una vida que se destruye, limitada, donde reina “la pezuña quemante de los dioses”. No hay luz ni alegría en su valle, se alza el árbol de su palabra, martillada e informe, y siempre un sollozo, la angustia, que busca eternidad.
Ubicado al margen de los poetas de su generación, Reginaldo Vásquez ha establecido su voz fuera del concierto.
Obra: El Querido Animal, 1952.

Poesía

Rosa extrema,
impalpable rosa trastornada.
La pezuña quemante de los dioses
abrevando besadas carreras,
se ha detenido en el valle de la inercia,
en los estáticos alientos del sudor,
en el fragante nacer de las entregas.

Yo,
con los aniversarios de mi canto en gracia,
decrépito te escalo con mi frase muerta.

Hay transfiguración,
hay un nuevo semblante en la herida de la espuma.
Verdad, verdad,
de mis lágrimas cae un tigre desollado,
y la más femenina de las horas soba mi piel.

Frente a tus rodillas laicas
el santo y seña del espíritu,
solemne se arrastra frotando aceites.

Cuando venda el último pecado,
compraré la mañana de los bosques.

Eterna novia del perfume triste,
convaleciente,
convaleciente moriré amando tu sonido.


Cortesana

Risa de proscenio, cascabel afónico.
Posada de desposeídos,
cuadro de mujer en tela rota.

Fuiste cristal.
Hoy, espejo arañado por la espalda,
mañana trizado en cruz.

Parpadeo de tarde flagelada,
rezagada ojera del invierno.

Tiene asma el brillo de tus ojos
y tu cuerpo es jarcia de velero cansado.

¡Oh, tu tragedia!
Un abismo viudo te persigue.

Ni siquiera eres esclava del ruego.
Butaca de una función efímera,
rosa de herbario.


Esta información fue tomada de la antología de Carlos René Correa “poetas chilenos del siglo XX” Tomo I, Zig-Zag, Santiago 1972

martes 3 de febrero de 2009

Juan Mujica de la Fuente 1903-?

Recogido y plácido, dispuesto a la contemplación; posee raíces hispánicas y está afincad en la belleza de su tierra natal, Curicó. Su verso es cotidiano, sin pretenciones de novísima forma. A Juan Mujica parece bastarle una expresión directa, levemente emotiva, que suele transformarse en idílica.Un regusto clásico la encuadra por caminos de perfección y en acento castizo la depura.
Con naturalidad hogareña entrega el testimonio de su creación, que va del hombre al paisaje, con cierta galana forma que, a veces, deslumbra.
En su obra se integran el poeta, el historiador y el genealogista. La vida diplomática lo ha mantenido por largos años alejado del país.
Obra poética: El carro de luz (1935), Camino de esperanza (1951), Horizontes humanos (1971)

La panoplia de espadas

En el muro colgada está pendiente,
como símbolo claro de mi vida,
una panoplia de armas relucida
que acumula la gloria de lo ausente

Es toda de oro como un sol naciente
que lanza luz con gozo desprendido,
entre lampos de acero, confundida,
para alumbrar lo viejo y lo presente.

En ella se han posado tres espadas
para acentuar la fe y la lozanía
de la raza en que tengo carne y alma.

Y al recordar el fin de sus jornadas,
horas sin cuento, grandes de armonía,
se ornan con su laurel y con su palma.


Hogar primario

Penetro en el bastión de la madera
quieta. Por el camino incierto avanzo
dentro del bosque. Voz inadvertida.

Los árboles me huelen. Con sus hojas
llenas de verde savia me interrogan.
Luego cuentan mis pasos silenciosos.

Hilachas de mi espíritu se cuelgan
en espinudas ramas temblorosas,
con inquieta esperanza humedecida,
los tiernos hongos miran desde el suelo.

Atisban pensamientos mis andanzas
bajo la protectora sombra quieta.

Fraterno limbo nos ampara. Junto
con cada planta aspira la hermosura
y murmura un idioma renacido.

Cada minuto entre la amable fronda
se agranda. Es tiempo nuevo, indefinido
para escuchar la savia venturosa.
Prodigiosa riqueza atesorada
con material cariño. Noble tierra
que huele generosa. ¡Cómo nutre
tu savia hecha de luz en cada hoja!

Esta información fue tomada de la antología de Carlos René Correa “poetas chilenos del siglo XX” Tomo I, Zig-Zag, Santiago 1972

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